gudrun_043Me crié en Austria, en el seno de una familia de hoteleros y tuve una infancia muy tradicional. A pesar de eso, a los 17 años sentí la necesidad de viajar y conocer cosas nuevas, y solicité unas prácticas en California. Fue mi primera experiencia en el extranjero. Cuando volví, terminé rápidamente los últimos años de estudio en Austria y, aunque mis padres querían que me quedara a estudiar Economía, yo ya había planeado que saldría a descubrir mundo.

Empecé por la vecina Suiza, luego fui a Nueva Zelanda y mi siguiente objetivo fue Francia. Me atrajo el reto de aprender francés, pero también el hecho de vivir en un clima mucho más cálido que Austria y los Alpes Suizos. Con 20 años, un billete de tren y una mochila me dirigía a Cannes, donde viví los 10 años siguientes y trabajé para ir mejorando mi carrera profesional.

Recuerdo especialmente la época que trabajé para la organización YPO, donde me encargaba de organizar sus eventos de dirección en Europa y Oriente Próximo. Estos años fueron los más emocionantes profesionalmente: viajaba constantemente y a veces podía ir de Estados Unidos a Oriente Próximo y luego seguir hacia Asia, todo en la misma semana.

Os estaréis preguntando qué tiene que ver todo esto con los cosméticos. Llegados a este punto tengo que contaros que durante mi adolescencia empecé a obsesionarme con el cuidado de la piel. Podía pasarme horas en las perfumerías y, aunque no podía permitírmelo, ¡os aseguro que tenía cremas buenísimas en el estante del baño!

Trabajar para esta organización internacional me permitió ir saltando de un duty free a otro, ¡un paraíso para los adictos a los cosméticos y productos de belleza! Además de mis frecuentes visitas a los duty free, también tuve la suerte de aprender un montón de varios emprendedores y jefes de negocios muy inspiradores. Aprendí que nadie es perfecto, que no hay que temer hacer preguntas y que lo que de verdad importa es querer mejorar, aprender y crecer como persona constantemente, y también compartir el conocimiento con los demás. Además, aprendí que la vida es un sinfín de oportunidades… Lo que no sabes lo puedes aprender y solo si trabajas duro podrás conseguir cualquier cosa que desees de verdad.

Cuando cumplí los 33 sentí que había llegado la hora de establecerme, pero supe que el sur de Francia se me había quedado pequeño. Así pues, después de un viaje de negocios a Londres, decidí que ese era el lugar para mí. Al cabo de dos meses, empaqueté mis 10 años de vida en Francia y me mudé.

En Londres conocí a mi príncipe azul, un gentleman encantador con raíces coreanas que se había criado en los Estados Unidos y vivía en el Reino Unido desde hacía 20 años. Así pues, 18 meses después de llegar a Londres, ¡me casé! Puede parecer un poco radical, pero con los años he aprendido que es esta pasión por las personas y los proyectos la que me hace avanzar. Intento vivir una vida sin remordimientos y perseguir siempre mis sueños. Estoy segura de que si vives así, no importa lo que suceda, serás feliz y estarás satisfecho con lo que consigas, ya sea bueno o malo.

Dos semanas después de la boda descubrí que estaba embarazada, una sorpresa maravillosa pero que también suponía un reto.

Siempre había estado en forma y gozado de buena salud, pero durante el embarazo creo que tuve todos los síntomas negativos posibles: tenía náuseas las 24 horas del día y las piernas hinchadas a causa de la retención de líquidos, me picaba la piel todo el rato y no podía estar sentada más de 10 minutos seguidos, lo cual es un gran inconveniente cuando trabajas todo el día en el ordenador. A parte de esto, tengo que admitir que tenía el pelo espeso y la piel brillante, ¡así que no todo eran desventajas!

Mis planes laborales eran que después de dar a luz, quería trabajar en mi propio negocio mientras cuidaba a mi hijo. Sin embargo, cuando llegó mi hijo, un precioso bebé medio oriental y occidental con unos ojos almendrados impresionantes, aún no tenía ni idea de qué tipo de negocio emprender. Pero a medida que viajábamos y mi obsesión por el cuidado de la piel pasaba de mi piel a la de mi hijo, me di cuenta de que no encontraba ninguna marca de cosméticos para bebés que fuera ecológica, certificada y segura para recién nacidos y pieles sensibles, y que a la vez tuviera un formato atractivo para lucir en el cuarto del bebé o en el baño.

Investigué más y no pude encontrar ninguna marca que cumpliera todos los requisitos de calidad que consideraba necesarios para mimar la piel del bebé como se merece. Descubrí una brecha en el mercado y pensé que seguramente habría otras madres que para cuidar la piel de sus pequeños buscaban algo más que productos básicos y, sobre todo, que no fueran dañinos para el desarrollo de sus bebés.

Emocionada y con esa pasión que surge al hacer algo de lo que estás totalmente convencida, me lancé a estudiar cosmética natural, cómo elaborarla y cómo empezar un negocio. El recorrido desde la «idea» hasta el momento que saqué la primera gama de productos no fue precisamente corto. Necesité dos años y medio para diseñar una marca de cosméticos para el cuidado de la piel del bebé de primera calidad, segura y con certificado ecológico Ecocert, y sacarla al mercado.

Lamentablemente, durante esta época tan emocionante, mi matrimonio se rompió y terminó en un proceso de divorcio muy estresante y agotador. Entonces aprendí otra lección de vida: por desgracia, las cosas no siempre van como las planeamos, pero como tenía a mi precioso bebé, los esfuerzos habían valido la pena.

Mi concepto de negocio era algo muy divertido y emocionante para trabajar, y gracias a eso me mantuve siempre optimista. Aún así, durante este proceso me dijeron muchas veces que abandonara por los retos que traía. Ser madre de un bebé, estar lejos de mi familia, en medio de un proceso de divorcio y arrancando un negocio propio era una mezcla bastante complicada. Tuve que aceptar las imperfecciones de mi situación y mi hijo y la idea de mi empresa me empujaron adelante. Así pues, continué hasta que, finalmente, saqué mi colección para bebés en septiembre de 2004.

Como todos los emprendedores cuando arrancan un negocio, empezar ha sido una montaña rusa de emociones, con muchas subidas y bajadas. Aún así, los esfuerzos se van cobrando con alegría y satisfacción. Little Butterfly London ya tiene muchos fans, está bien establecida en el Reino Unido y tiene clientes y socios distribuidores por todo el mundo, incluyendo Europa, Canadá, Oriente Próximo y Asia.

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En particular, estoy muy orgullosa de nuestra gama de cosméticos ecológicos para el cuidado de la piel de madres, que estará disponible este año. En esta gama encontramos productos para el cuidado diario de la piel, como por ejemplo Blossoms in Spring, una crema de día iluminadora; productos para usar durante el embarazo, como Cocoon of Bliss, una crema para estrías; entre otros productos ideados alrededor de nuestra filosofía: un concepto holístico del cuidado de la piel de la mujer que abarca todas las etapas de su vida, incluyendo el embarazo, el posparto y la maternidad, entre otros.

El embarazo y la maternidad son etapas que pasan volando. Como mujer y madre que soy creo que hay que disfrutarlos al máximo con unos productos que estén a la altura. Las mujeres y sus bebés merecen una gama de cosméticos que no solo sea efectiva y segura, sino que también sea un placer usarla.

Gudrun Wurm